
Pinta mis ojos
de verdes naturales
con tu querer.
Mi corazón
trasfórmalo en rubí
eterna perla.
Harás de mí
una hermosa criatura,
ámame amor.

Pinta mis ojos
de verdes naturales
con tu querer.
Mi corazón
trasfórmalo en rubí
eterna perla.
Harás de mí
una hermosa criatura,
ámame amor.

Al otro lado del crepúsculo las estrellas me miran
en ellas está tu parpadear siempre vivo.
En la superficie del mar de sueños
tu anhelo eterno y compasivo,
en los silencios de la noche oscura cantas
cual trova de grillo
hermosas lágrimas trasparentes de rocío,
confiándolas en mi mano verde pino.
Te recojo con mis ojos,
te acaricio con mi respiro
escucho tu melodía
y me duermo contigo.
Al otro lado del crepúsculo las estrellas me miran
en ellas está tu parpadear siempre vivo.
En la superficie de mi lecho limpio
tu anhelo eterno y compasivo,
en los silencios de la noche oscura
mi sueño camina tus pasos
dibujando huellas, creando un pasillo
para llegar a ti amado elegido.

Alumbró mi alma,
el toque de tu amor,
sanó mis penas.

Inmaculada y presta estoy para ti
abrazando tus íntimos sentimientos
creando un albergue para tus deleites
Soy del estado de paz, su hamaca
de la armonía su soporte y sostén
de toda circunstancia, su lado positivo
Suelo escapar sin tu voluntad
pues soy ave de vuelo
a tus manos acudo
cuando tienes migas de amor
Cada día nazco como brote nuevo
más me buscas en lo externo
sin ver que dentro tuyo estoy
Cuando me buscas me siento amada
mucho más que cuando me hayas
entonces revoloteo de nuevo
Inmaculada y presta estoy para ti
abrazando tus íntimos sentimientos
creando un albergue para tus deleites.

Diamante que has dejado caer
tesoro de vida y fresco amor,
aquel que rodó por tu faz
pintó mi corazón de color.
Cual pétalo afelpado
acariciado con dulce poción,
invadido de luz, espejo de sol,
gota de rocío, fresca pasión.
Perla traslucida y eterna,
eso eres tú,
trébol en alborada fría,
eso soy yo.

Tus manos
sostienen
mis sueños
Cual nubes
de blanco
pintadas
Caminan
alegres
con luz.


La mayor demostración del amor
es el perdón
Hay cosas que no se ven
con nuestros ojos físicos,
pero existen.
Hay cosas que algunos no ven,
pero eso no quiere decir que no existan.
Hay quienes ven lo invisible,
esos pueden escrutar el universo
y su creación.
Hay quienes perdonan,
ellos lo demuestran con obras
para aquellos que no ven lo invisible.

Resisto por el amor que te siento
bajo y subo mi pensar cada instante
para que el olvido marche más lento
y no se apague tu elixir fragante.
Mis pensamientos los cuelgo en el viento
cual farolas blancas con luz menguante
para iluminar tu presencia invento
mil cosas que sacian eso angustiante,
El entierro de la luz, cruel retrato
cuando desangra su rayo naranja
y hace del horizonte su almohada
De haber acompañado al sol un rato
verlo desaparecer en la zanja,
¡aquello sobrevivo desolada!.

Vives en los morados montes de la desolación
donde la vergüenza carcome los huesos heridos
donde las lágrimas se tiñen de carmesí
en venoso ojitos marchitos
donde el silencio se hace cómplice de las noches en vela
y las transita como alma en pena .
Despreciable perra maldita, pérfida, pútrida, infame
macabra y cobarde son las obras que prodigas
despreciable vil indigna…a ti te llamo…
escúchame no te hagas la sorda
despreciable y maldita llamada Violencia.
Engendro deforme te crees con derecho al tormento
de castigar a aquellos que eliges pobres y débiles
no hay alma en tu cuerpo, solo un espíritu maligno
de dominar la luz con las tinieblas que siembras
valle de angustia transitan tus sucios y fríos pies.

Las almas ocultas tras aquel azul velo
sutilmente desconformes con lo que tienen,
rechinan sus voces dentro del espíritu
para escapar de esa cárcel de pensamiento.
Ahí están esas almas cruelmente sufriendo,
abrumadas arrojan lamentos al viento
y estos volando se cuelan por laberintos
enterrándose entre las grietas del olvido.
El alma encarcelada agonizante clama
con cruel sollozo famélico y reprimido,
el deseo de desarroparse y bailar
sobre el extraordinario universo eterno.
Pobres almas ladronas de esos sueños nuevos,
espinos en la sien que sangran espejismos
cual fruto de cerezo inmaduro en invierno,
su sabor amargo es a la lengua de fuego
Congeladas emblanquecidas por los prismas
del copo de nieve cayendo sobre el suelo,
se derriten con el contacto de mis dedos
se vuelven agua, se vuelven nieve de nuevo.

Cuando la tristeza se hace parte de mí
los colores del universo se funden con mi sangre
transformándolos en púrpuras,
bermellones y violetas.
En trozos coagulados
mis sentimientos van cayendo a tierra
esparcidos y desgarrados.
Tan tristes como yo,
los cinabrios van envolviendo mi pena
enmoheciendo mi espíritu,
oxidando mis manos.

Llora el diamante
para su perfección
al ser pulido.
Así yo lloro
con las luchas terrenas
en este mundo.
Seca mis lágrimas,
alégrame Ángel mío,
endulza mi alma.

La peligrosidad de la poesía
radica en la lucidez del poeta
para ver aquello que está y no está,
para ver lo visible en lo invisible.
La peligrosidad de la poesía
está en su aparente cotidianidad
que a veces hace al poeta sumergirse
en la tinieblas de la sinrazón.
La peligrosidad de la poesía
hace que el ser de testimonio de ser
y en su testimonio se busque
y en la búsqueda se desorienté.

Tanta aflicción veo en vosotros
tanta soledad embotellada a vista de todos
tan poco amor sazona vuestras vidas
que desdicha por ustedes.
¡Que desdicha!
Amargados amargándose amargamente,
deseosos de un pañuelo suave y delicado
que limpie vuestros ojos sumergidos
navegando en torrentes y saladas lágrimas
¡Os sentís solos!
Si tan solo comprendieseis
que la soledad es un don para vuestra protección
porque sino estaríais estrangulados
y no podrías siquiera conoceros a si mismos

Sueñas una vida
vives tu sueño,
amas la vida
vives tu amor.
Una trenza, eso somos,
de mil eslabones
que cruzan el infinito.
Sueñas una vida
vives tu sueño,
amas la vida
vives tu amor.
Distintos peces

Amarga se dibujan las sombras
cuando no hemos querido ver.
De la muerte retorné a vida,
arrastré mis culpas por tanto tiempo
ellas descansan bajo tu sangre querido
la has recogido como cuando el sereno
es recogido por las ramas del olivo,
la carga pesada ya se ha ido.
Vi atrás todo lo mío,
el llanto, el dolor, mi delirio,
en ese tiempo no fui libre
solo pensaba serlo.
¿De qué escapé? si la cárcel la llevaba dentro,
unos preciosos barrotes dorados de anhelos
cautiva de mis inclinaciones, laberinto lóbrego.
¡Oh! vida mía, como te amo vida,
morí para volver a vivir.
¡Oh! Vida mía, como te amo vida.
Nací como un capullo de poesía,
escrito bajo un árbol lleno de frutos
donde el viento agitaba sus ramas
y las hojas del libro mecía.