
La peligrosidad de la poesía
radica en la lucidez del poeta
para ver aquello que está y no está,
para ver lo visible en lo invisible.
La peligrosidad de la poesía
está en su aparente cotidianidad
que a veces hace al poeta sumergirse
en la tinieblas de la sinrazón.
La peligrosidad de la poesía
hace que el ser de testimonio de ser
y en su testimonio se busque
y en la búsqueda se desorienté.









