
¡Amado mío!
En escases descubrí
la riqueza que me has dado,
en la invisibilidad de las cosas
tu presencia permanente,
bajo las estrellas que titilan
tu pacto de amor.
¡Dulce mío!
Ternura que alumbra mi senda
cobija de calor
que ahuyenta las tinieblas
¡Tesoro mío!
De oro has cubierto mi humanidad
de gemas preciosas, mi espíritu
y mi alma de esplendor
¡Amado tesoro!
¡Dulce amado!




que alegría saber de ti. Gracias por tus hermosas palabras, la luz la tienes tú por eso me ves.
Un cariñoso abrazo para ti. Que estés bien.
Zarela, siempre me ha gustado como escribes. Muy hermoso tu poema. Un abrazo, y sigue deleitándonos a los que seguimos tus versos de luz y ensueños!