
las brumas se van despidiendo
de las penumbras que han acariciado su faz ,
bajo los miles de ojos lagrimosos
colgados en el cielo negro y mordaz.
Se aleja arrastrando su crespón ,
lentamente camina sobre la llanura,
sus pies, ya invisible, pisan el pasto
donde las flores abren sus pétalos
besando el dorado rayo del sol.







Tremenda sorpresa. No sabía que aquí se te podía comentar… Bueno, ya lo sé ahora.
La noche descubre un léxico maravilloso. Bien por esta poesía.
Un fuerte abrazo.