
cuando mi corazón se oprimía en desesperación
y la soledad hacía presa de mi ser
has rescatado mi alma Señor.
Me has revestido de blanco lino,
mi corazón has refrescado con tu palabra,
en mi cabello has prendido juicio
y mis pies has calzado de seguridad.
Pronto me harás entrar en tu aposento alto
en la dimensión de luz angelical
porque habitante de tu reino, yo soy
viviré eterna en tu dulce presencia.







Hermoso plectro Zarela, donde los sentimientos de una vida están resumidos en frases de nobleza y dignidad.
Gracias por agregar tus comentarios en mi post y dejo aquí mis cordiales saludos y mi voto por esta poesía de palabras humildes y sabiamente humanas…